El Presidente dijo que trabaja en una ley para frenar la ejecución del presupuesto cuando se agoten los fondos autorizados, dentro de un paquete que también incluye la reforma del Banco Central.

Javier Milei sorprendió al plantear una figura inédita para la política argentina: un mecanismo de cierre automático del gasto público cuando se agoten los fondos previstos en el presupuesto. La idea, que el Gobierno bautiza como un “shutdown” a la argentina, busca meter una regla dura en el corazón de la discusión fiscal.
La propuesta no aparece sola. Forma parte de un paquete más amplio que también incluye cambios en la Carta Orgánica del Banco Central, una nueva ley de mercado de capitales, desregulación del seguro y otras reformas que el Ejecutivo quiere llevar al Congreso en las próximas semanas. El mensaje es claro: después de la motosierra, el Gobierno quiere una arquitectura legal más rígida para sostener el ajuste.
El anuncio también tuvo una escena política precisa. Milei se reunió con Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Santiago Bausili para revisar el contenido de los proyectos y alinear la hoja de ruta del oficialismo. Con eso, la Casa Rosada intenta mostrar que la agenda fiscal ya no es sólo una consigna de campaña, sino una reforma institucional de mayor alcance.
La idea, sin embargo, abre un conflicto nuevo con el Congreso y con los gobernadores. Si el Presupuesto deja de funcionar como válvula de continuidad y pasa a ser un límite de ejecución estricta, el margen de negociación política se achica todavía más. Para el Gobierno, ese es justamente el objetivo; para la oposición, un riesgo institucional de alto impacto.
